sábado, 17 de enero de 2009



Te conseguí la luz del sol a medianoche
y el número después del infinito,
E instalé la Osa Mayor en tu diadema
y tú seguías ahí como si nada;
Endulcé el agua del mar para tu sed,
te alquilé un cuarto menguante de la luna,
y como buen perdedor busqué en la cama
las cosas que el amor no resolvía.
Y cómo duele que estés tan lejos
durmiendo aqui en la misma cama;
cómo duele tanta distancia,
Aunque te escucho respirar
y estás a cientos de kilómetros
Y duele quererte tanto,
fingir que todo está perfecto
mientras duele gastar la vida
tratando de localizar
lo que hace tiempo se perdió...

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